Marcela de Juan

Fotografía de Marcela de Juan y el periodista Vicente Sánchez Ocaña

 Marcela de Juan y el periodista Vicente Sánchez Ocaña

Portada de <em>Estampa</em> con Nadine Hwang

Nadine Hwang, hermana de Marcela de Juan

Autor: Manuel Pavón-Belizón

Marcela De Juan o Marcela Juan (La Habana, 1905- Ginebra, 1981) era el nombre hispanizado de Huang Masai (黄玛赛), escritora, traductora, intérprete, periodista y difusora de la cultura china –especialmente la literaria− en España. De Juan fue hija de Huang Lühe 黃履和, un alto funcionario y diplomático en las postrimerías de la dinastía Qing, y de Juliette Broutá-Gilliard, ciudadana belga de origen español. 

Poco después del nacimiento de Marcela, la familia Huang/de Juan se afincó en Madrid, donde el padre fue destinado como agregado en la Legación. Allí permanecieron durante varios años y allí nació Nating 娜汀 (Nadine), la hermana menor de Marcela. En estos años madrileños, la familia se codeó con la élite política y cultural de la capital española. Entre las amistades del embajador se contaban el escritor Pío Baroja y políticos como José Canalejas o el conde de Romanones. 

En 1913, una vez instaurado el gobierno republicano en China, el embajador Huang fue llamado a Beijing, adonde regresó con su familia. Marcela de Juan viviría en la capital china hasta el año 1928, entre sus 8 y 23 años de edad. En esos años de efervescencia cultural en los que se forjaron buena parte de las bases de la cultura intelectual de la China contemporánea, Marcela de Juan entabló contacto con personalidades del ámbito cultural como Lin Yutang o Hu Shi.

En el verano de 1928, Marcela regresó a España, donde fue recibida en Segovia por su tío materno, el escritor y traductor Julio Broutá, difusor en España de la obra de Bernard Shaw y, obviamente, bien conectado con los círculos culturales y editoriales. Desde entonces y hasta el final de su vida, salvo breves intervalos en el extranjero por su labor como traductora del Ministerio de Exteriores, residiría en España. 

Los contactos que desde su infancia mantuvo con las altas esferas políticas y culturales tanto en China como en España, le proporcionaron un capital social y cultural que, unidos a sus amplios conocimientos y su condición de políglota casi nativa (seis idiomas, según elogia la prensa del momento), la llevarían a convertirse en una excepcional difusora de la cultura de su país paterno, labor que llevaría a cabo principalmente con la traducción y publicación de literatura china clásica, artículos en prensa sobre cultura y costumbres y conferencias sobre China en los principales centros urbanos no solo de España, sino también de Europa.

Una de esas facetas fue la de articulista para Estampa, una revista generalista madrileña. En sus artículos para esta publicación, que comenzó a publicar en 1929, se aprecia una clara voluntad de romper algunos de los estereotipos que sobre China prevalecían en la España y la Europa del momento, como la idea de un país asolado por la violencia de los señores de la guerra ("En general, desde fuera, toda la vida china parece terrible, sangrienta. Y no lo es. De veras, no lo es. Es tan benigna y tan tranquila como en cualquier comarca de Europa. Más tranquila quizá…" Entrevista en Estampa, Nº. 34, 21 de agosto de 1928) y de subrayar la presencia de ciertos aspectos de la "modernidad" en la vida de los chinos ("Hoy no existen ya los pies atados ni las coletas. Las señoritas bailan graciosamente el charleston y el tango, y los pollos [hombres jóvenes] visten a la europea y usan gomina para el pelo"). De Juan mostraba una actitud proactiva en el derribo de esa visión prejuiciosa y exotizante: "la ignorancia en que están los europeos, de las aspiraciones íntimas de los celestes, les puede ser imputada más fácilmente a ellos mismos que al esoterismo atávico de los asiáticos" (Estampa, 27 diciembre de 1930). 

Portada de <em>Breve antolog&iacute;a de la poes&iacute;a china</em>, de Marcela de Juan

Sin embargo, fue en el ámbito literario donde de Juan ha dejado una huella más perdurable, gracias a sus traducciones de relatos y poesía china. Sus publicaciones  hasta 1950 incluyen: Cuentos chinos de tradición antigua (Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1948) y Breve antología de la poesía china (Madrid: Revista de Occidente, 1948). Sus traducciones eran capaces de obrar el difícil equilibrio entre la calidad literaria, la proximidad con el original y la accesibilidad para el lector, hasta el punto de que sus antologías de poesía continúan publicándose en la actualidad. En años posteriores a 1950 continuaría publicando Cuentos humorísticos orientales (1954), Segunda antología de la poesía china (1962), Poesía china del siglo XXII a.C. a las canciones de la Revolución Cultural (1973), y el libro de memorias La China que ayer viví y la China que hoy entreví (1977), así como el póstumo El espejo antiguo y otros cuentos chinos (1983). 

Más allá de su labor literaria, Marcela de Juan fue traductora e intérprete para el ministerio de Asuntos Exteriores y fundadora de la primera asociación de traductores profesionales de España en 1955.

En los obituarios por su muerte, José Ortega Spottorno la definió como "uno de los contados enlaces que durante los últimos años tuvimos los españoles con esa extraña, milenaria y paradójica civilización china", y Antonio Segura Moris como "vínculo precioso –y durante largos años único− entre China y España".

 

Referencias 

 

Citación recomendada

Pavón-Belizón, Manuel. “Itinerario: Marcela de Juan”, Archivo China-España, 1800-1950, [fecha de consulta], http://ace.uoc.edu/exhibits/show/galeria-de-personajes/marcela-de-juan